26.3.12

Ensayo


“Sin bocetos, rumbo a la aventura”



Abrirse,

a lo inconcluso,

como si no existiera el vacío

y el peso del abismo abandonara el intento.

Una semilla que germina

sólo saluda a la muerte.

Nada importa,

incluso la profundidad de sus raíces,

diversidad de colores, pétalos o semillas.

Es del ciclo con sus etapas.

Tan simple, hasta abrumador,

un espejo de lo cierto.

21.1.12

Ser



A veces, hay que arar al silencio, para que de tanto en tanto, le respiren las palabras…


6.10.11

Cuerdas



¿El encanto de las notas? No.

Quizás el contorno, tan femenino

Éxtasis ilimitado en la melodía.

Distancia, su canción.





FOTO

Te quise, y tal vez te quiera,

al filo de la mentira.

¿Tu palabra o la mía? Nada importa ya.

Es otro matiz de la línea, del verso.

Quise desarmar el acertijo, romper con la frontera.

No lo logré. Mi cometido, así…


Cierto es que tuve ese mundo entre mis manos

tanto como a tu impenetrable voluntad.

Ella hizo muecas a mi amor,

cenizas en vez de lágrimas.

Pétalos al boceto de una rosa perdida

en la inmensidad del desierto.


(Baila, crece, canta, añeja la ternura)


Riégame hoy la sangre al desamor,

en el prado del recuerdo.

24.9.11

Voces







Las medidas poco importan cuando el viento
no para de girar...










Origen

Anda esa mirada puesta en convicciones,
los pasos firmes de quien fuera terrateniente.
Poco importan los papeles que reclaman,
estos fantasmas desconocen antepasados.
Generosos, le obsequiaron sus leyendas,
daban vida al mundo, pero ya no son suficientes.
(¡Hoy que poco nos alcanzan!)
La oscuridad del horizonte parece teñirles la piel.
Aún mantienen esos bailes junto con instrumentos
reminiscencia de ilusiones en búsqueda
de aniquilar tanta indiferencia.
O la sordera de algún dios, el de turno,
el que restaure ese círculo generacional
que alguna vez los quiso hijos.
No es la falta de alimento, hay de sobra en pocas manos.
Reproduciéndose en tierras que le son intrusas.
Las promesas dinamitan esperanzas,
de otros tiempos, de días fértiles, de un futuro abundante.
Se olvidan. Los discursos no nutren
ni los contratos educan. Ninguno entiende motivos.
Sólo abundan esos autoproclamados “representantes de”.
Y a nadie parece importarle mucho. A veces, tampoco a mí.
Pero al final, lo que tiembla es vida.


16.9.11

Palabras







Entre letras etéreas,
alumbra y se agota
el furor de mis versos.

27.7.11

Elementos


Dicen del agua una esencia del cuerpo, ¿Y del alma?
¿Cómo se componen sus gotas?
La música corporiza el fuego y en su danza
¿vislumbra la emoción?. Tal vez la magia un encanto...




Jirón de agua

Casi como un náufrago,
perdido en la inmensidad del silencio
observo el camino por tus huellas.

Las palabras esparcidas al viento,
y el sonido inmaculado de sus alas
encubren los secretos del pirata.

Las líneas endebles se distorsionan,
no encuentro tesoros en la superficie
sólo es tierra quién palpita.

¿Y ésta ilusión?
Tal vez, entre piedras se escabulla.

10.7.11

Cemento

Si busco departamento, que no se note.
- E S P E R O.... Y ....D E S E S P E R O -
Finalmente, ¿Será que él me elige a mí?








La selección

¿Por qué al hablar de comienzo se imagina una semilla? ¿Acaso es prescindible la otra parte? Con el germen no basta, se requiere de una mezcladora, un horno, algún lugar de cocción. Aún teniendo uno y otro, existe la posibilidad de quedarse corto, que no sea suficiente, agregar espacio es fundamental. Sin la distancia propicia para que la magia haga lo suyo, nada puede suceder. Con el vacío ahí, expuesto, al alcance de las manos, los grupos de interés cobran crucial importancia. De alguna manera van fijando la dirección y por último el destino de la propuesta. Aunque no siempre ocurra, éste debe quedar claro antes del primer ladrillo.
Las ilusiones proliferan firmes como los cimientos que me erigen; estables copian las columnas de sostén. Son mi compañía y base de apoyo desde el principio. Es largo el proceso y uno tiene que valerse de algún recurso para poder sobrellevar las etapas difíciles. Los achaques son bastos y por momentos parecen agolparse. Pueden los profesionales trazar mapas, establecer líneas, definir espacios, realizar cálculos también. Hasta la consumación del hecho, no hay certezas.
Eran mi pasatiempo, fantasear con los potenciales lugares, las personas, los usos. Se habló de tres ambientes con terraza balcón, pero terminé siendo un gran loft. Los inversionistas, cansados de la erogación de dinero a través del tiempo sin ver un peso del famoso retorno, pusieron el grito en el cielo. Arquitectos e ingenieros responsabilizaban a la inflación y no quisieron ni un momento revisar los cálculos iniciales. Con el acabado fino ya estaba abierta la visita de las unidades.
Muchas contaron con la suerte de ser ocupadas al instante. Mi vecina de enfrente, por ejemplo, fue habitada por una bella joven, yogui, que se la pasaba meditando el día entero. La llenó de colores, a diario encendía inciensos, velas que aromatizaban hasta mi baño, resplandecía. Era lindo ver con cuánto cariño la habitaban. Y yo, sólo. Matilde participó del pozo inicial; una espera mutua. El departamento de arriba, tomado por un dentista, estaba instalando su primer consultorio. Si bien el trato del doctor era muy bueno, sus pacientes no tomaban los mismos recaudos.
Mi dueño me vió como oportunidad de inversión, y no había decidido que utilidad darme. Contrató a una inmobiliaria para que fijara mi destino y puso un aviso en el diario. Las personas empezaron a concurrir, interminable la cantidad de visitas. Aquellos grupos, acostumbrado a tanta soledad, me produjeron gran nerviosismo. Somaticé por mis venas, comenzaron a pincharse y algunas de las paredes mostraron manchas de humedad. Marco –el propietario- puso el grito en el cielo, se sintió estafado por la constructora, como si fuera ella la responsable de los maltratos. La misma tuvo que ocuparse de las reparaciones para no ver sucia su reputación. Finalizada la obra, un músico hizo una reserva, pero a decir verdad no me cayó simpático con lo cual en la segunda visita hice un cortocircuito. Lógicamente, le devolvieron la seña. No sabían que andaba mal conmigo, en ninguna unidad se registraron tantos inconvenientes. El propietario se sentía ofuscado, a la vez su novia lo presionaba para “definir” la relación y le mencionó la palabra “proyecto”.
Un domingo la invitó a conocerme; necesitaba saber cómo le quedaban los ambientes y sus movimientos en la cocina. Hay cosas que necesitan verse para poder creerlas. Palpar su entrada fue lo más maravilloso que me pasó, sólo quería que ella vistiera cada uno de mis rincones y podría decirse que así fue. Decidido a comprar la unidad “yogui”, unificó el piso. Un lío. Ella estaba acostumbrada a una energía con mucho olor a sándalo y yo recién empezando a saber lo que se siente ser ocupado por personas. La demolición no fue dolorosa, pero sí la unión, el amoldarse a las formas del otro. Además, la reorganización de los cuartos, sus metros. Al final la cosa terminó resultando bien, lo mismo para Marcos y Patricia que al año estaban esperando un bebé.
Una noche, al mirar con mi vecina la luna - recordando viejos tiempos y divisiones - me confesó que siempre quiso estar unida a mí. La vergüenza ocasionada me hizo pensar que en verdad era un deseo compartido. Yo, de igual manera, quería ser más grande y fusionarme con ella; me alegró. Al amanecer escucho el despertador. Veo que Marcos pega un salto de la cama diciéndole a Patricia: “Tuve un sueño rarísimo, el departamento me decía que nunca quiso ser alquilado, y sentía incertidumbre por su existencia. Esperaba por nosotros, por vos Patricia que aún no te conocía, para poder formar una familia”.